Lunes Analíticos
¿Qué es un psicoanalista? ¿Como definir ese agente de una operación nueva, descubierta por Freud que procura no sólo un mas de saber para el analizante, sino fundamentalmente una posición distinta en el universo de la lengua? Respuestas ha habido varias, pero aquí quiero referirme a la dada por Lacan en el Instituto Francés de Nápoles, en 1967. Este texto comienza con una pregunta crucial: "¿Que es el inconsciente? La cosa no ha sido aún comprendida" y en esta afirmación sitúa un arco que va de definir el sentido del inconsciente hasta la precisión de la operación que quien se dice analista debe realizar sobre él. Del inconsciente al analista, podríamos decir, toda vez que es la materia de un acto lo que define de manera exclusiva a su agente. En esta aristotélica definicion (es el acto lo que define al agente y no al revés) se precisan las relaciones del psicoanálisis con su teoría y su acción, en la medida en que ambas están suspendidas de lo que allí Lacan llama Nombre-del-Padre, es decir Freud mismo, y que de esa interpretación podría construirse una caracterización del psicoanalista que no respondiera a una imitación de su fundador, ni tampoco a una oposición delirante, sin a especificar, mas del lado de la ciencia que de la identificación, que debería sostener la operación analítica y cuales serían las maneras singulares en que un sujeto puede (analisis mediante) acceder a la dirección de esa operación.
Sabemos y el mismo Lacan lo acentúa en ese texto que su Seminario 11 en Sante Anne fué suspendido por lo que llama "un pasaje al acto de mis colegas psicoanalistas", es decir su excomunión (asi le llamo él mismo) de la enseñanza por quienes querían la que escindida Sociedad Francesa de Psicoanalisis retornara a la Internacional Psicoanalítica, lo que supuso para Lacan la fundación de la Escuela Freudiana de París para continuar su enseñanza. Por eso dice "Nunca mas retomaré ese tema pues veo en él el signo de que este sello no puede aún romperse para el psicoanálisis". Sin embargo continuó, por otras vías, con su esfuerzo de acercar el psicoanálisis a la ciencia, para alejarlo de un efecto de paternidad freudiana que producia, con su filiación imaginaria, el atasco y el desvarío de muchos de sus practicantes.
Precisa, además, que para elaborar la teoría analítica es preciso tener en cuenta una falta que "debe volver a encontrarse en todos los niveles - inscribirse aquí como indeterminación, allí como certeza y formar el nudo de lo ininterpretable" apuntando asi que lo simbolicamente real de esta falta debe situarse en el psicoanalisis y el psicoanalista estar a la altura de la misma en su práctica, que es lo que define a un psicoanaliste en primera instancia. Un psicoanalista es quien practica el psicoanálisis - ha afirmado Lacan en otros lugares - y por ello construir con precisión una definición del psicoanálisis contribuye a la definición del psicoanalista.
Por eso afirma que es en su practica donde un psicoanalista debe "igualarse a la estructura que lo determina", esto quiere decir no más ni menos que un psicoanalista tiene que estar a la altura del inconsciente, la transferencia, la pulsión y el objeto. Que ser adecuado para precisar esos elementos no implica una "forma mental", posición que Lacan menciona como un impasse, sino una posición de sujeto "en tanto inscripta en lo real", es decir bajo la manera de un objeto que cause el acto analítico. Pero al mismo tiempo como afirma Eric Laurent "La definición del psicoanalista incluye la variación de esta identidad. La definición es la variación misma. La definición del psicoanalista no es un ideal, incluye la historia misma del psicoanálisis y de lo que se ha llamado psicoanalista en distintos contextos de discurso"
Es interesante detenerse en esto de la "forma mental" donde Lacan me parece situa la encrucijada de los psicoanalistas, dicha forma mental no es mas que el resultado de la identificación, del parecerse a Freud, Lacan, Miller y todos los analistas que admiramos o reverenciamos. Este resultado es lo que Lacan quería eludir en la posición del psicoanalista: no ser como, sino, me parece, ser en un vacío, que es la forma mas pura de presentacion del objeto a. Ese vacío donde en otro texto (Lituraterre de 1971) al hablar de los japoneses oponía el vacío cavado por la escritura a el semblante. No es un parecer lo que el analista debe asegurar a su analizante sino "un pliegue siempre listo a acoger el goce, o al menos, a invocarlo con su artificio", puesto que es al goce donde se dirige la operación analítica, al goce tramado finalmente en un sinthome que pone al sujeto en la disyuntiva de aceptarlo o de modularlo.
Es, para volver a La equivocación del sujeto supuesto al saber, texto que comentabamos previamente, en la "estructura de la equivocación del sujeto supuesto al saber" donde el psicoanalista debe encontrar la certeza de su acto y la abertura que hace su ley, es decir asegurar su acto en relación con el equívoco de la transferencia y a la vez, dejar abierto el lugar del deseo para mantener para el analizante un futuro que no presagia ninguna esperanza.
El texto concluye con que el acto analitico nunca es tan bien logrado "que cuando es fallido", pero que no basta que falle para que alcance su objetivo ya que un acto precisamente fallado debe conducir a la transferencia y de allí al final de análisis. Es la razón por la cual gran parte de la enseñanza lacaniana se encuentra sostenida sobre las tesis y las polémicas que hacen precisar "las condiciones que redoblan la equivocacion propia del acto, con un fracaso en sus consecuencias", con lo cual se da cuenta que el movimiento de ensenanza siempre fue para Lacan un fracaso, en el sentido de nunca concluído, ni tampoco cerrado sobre sí mismo. Una "work in progress" - a la manera de Joyce - pero no centrada en la literatura sino en las condiciones de rigor que hicieran de la experiencia analítica un camino cuyo final fuera el rasgo más singular, más exacto y mas definitivo de cada uno de los sujetos que se aventuraban por él.

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