Lunes Analíticos
Hay una idea que me parece fundamental en el psicoanálisis y es la del consentimiento que, como afirma J.A. Miller parece oponerse a la de causa. En efecto, si algo está causado, como podría ser la aceptación o no del sujeto su origen? Y es que ahí se juega una cierta oposición que atraviesa el campo del psicoanálisis. El mismo Freud, a pesar que buscaba la causa de las neurosis, no dejó de utilizar el termino elección, para definir su estatuto. Aun más desconcertante es la posición de Lacan quien extendió, en cierta manera, el campo de la decisión del sujeto al espinoso universo de las psicosis, donde todo nos conduciría a entender que el sujeto no es el responsable directo de su alucinación, su delirio o su catatonía. Al mismo tiempo, desde Aristóteles se consideraban los fenómenos de las llamadas perversiones como algo bestial y no específicamente humano, pero el psicoanálisis no ha dejado de considerarlas dentro de lo posible y sobre todo ha situado el campo del deseo y el goce humanos como naturalmente afín a las perversiones, a los cambios, las inversiones, y todo tipo de situaciones de su objeto que han causado las delicias de los artistas y el ceño fruncido de los moralistas.
Justamente, en el terreno de la ética, es donde se deben considerar estos enunciados de "todos perversos" (Freud) y "todos delirantes" (Lacan) cómo un espacio propicio a la decisión subjetiva en lugar de hacerlos desaparecer por un causalismo irresponsable que anule la dimensión humana.
Y sin embargo, a qué podemos consentir o rechazar?
Me parece que son los datos que la estructura nos brinda los que convocan esta decisión nuestra y eso si colocamos la causa del lado de la lalengua y el consentimiento del lado del ser hablante.
En cierto modo es el Otro (que no existe) el que es la causa de nuestro ser, pero es la decisión del sujeto de asumir o no esa causa, de consentir a no ser la causa de sí mismo (neurosis) o de erigirse como única causa de si y del universo (psicosis) lo que define su posición subjetiva y lo hace responsable de ella.
Freud, había visto esta aparente contradicción y la resumió en una formula cuyo comentario lacaniano es altamente esclarecedor: "Wo es war, soll ich werden", allí "donde Eso era, Yo (el sujeto) debo advenir", donde la responsabilidad subjetiva es decisiva.
Al mismo tiempo, hay que comprender que de esta manera ya no existen las "enfermedades mentales" (nombre social que encubre una posición del sujeto en el campo del Otro) sino que todas ellas son modos de la existencia conseguidos por una decisión que aísla y vuelve propias un cierto número de causas.
Si el sufrimiento se vuelve difícil de soportar siempre se puede acudir a un análisis para revisar esas decisiones y cambiarlas en la medida de lo posible, otro argumento para entender que la "cura" no es transformar al Otro, a la pulsión, a lo Real de nuestras vidas sino simplemente movernos un poco de algunas posiciones incómodas.
En realidad no hay nada que curar ya que lo que se juega no está en el terreno del sufrimiento (pathos) sino en el de la decisión (ethos) y que empujar hacia un nuevo consentimiento debe ser una de las tareas de un analista.

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