Lunes Analíticos
Resulta a todas luces interesante recorrer algunos textos del período de 1891 a 1896 de Sigmund Freud, donde examina en prólogos y algunos pequeños trabajos los métodos de la hipnosis y la sugestión en estado de vigilia, que constituyeron, un modo inicial de acercamento terapéutico a la neurosis y la patología mental, en general.
La razón de este interés estriba en considerar los motivos por los cuales Freud abandonó esos métodos y también pesquisar qué de ellos persistió, aun cuando no tuviera el mismo significado,en el método del psicoanálisis que vendría a convertirse, por su eficacia, en el método propiamente analítico. Porque algo permaneció de las antiguas tecnicas de la hipnosis y la sugestión y es la razon que nos interroguemos sobre esas presencias, ya que hay allí una forma de acceso a la subjetividad del otro que se diferencia tajantemente de los conocimientos que la ciencia extrae al precisar, estudiar y experimentar con su objeto.
Freud quiso siempre acercar al psicóanálisis a la ciencia, en multiples ocasiones abogó porque el psicoanalisis fuera la base central de la psicología y su propósito para ese proyecto, no era más que establecer una práctica sobre razones lo suficientemente fundadas, a la manera científica, que dieran un estatuto de nobleza al psiconálisis. Para Freud, y en esos años, la ciencia era la indiscutible reina de la racionalidad incluso en el terreno subjetivo, que él había contribuído a establecer.
Ya en 1891 en el artículo Hipnosis, del Léxico Terapeutico, compilado por A. Brun, Freud expresa la dificultad que significa producir el estado hipnótico al que considera como una tecnica médica cualquiera y también se muestra levemente insatisfecho con sus resultados terapéuticos. Dice allí: "Si el exito deseado no sobreviene tras unas pocas hipnosis, sale a la luz otra de las incertidumbres inherentes a este método" y agrega que el médico debe inventar en cada caso, "un anudamiento nuevo para su sugestión" y esto sin duda, "significa para el, que quizás duda interiormente del éxito, un esfuerzo grande y a la postre agotador". Ademas indica que si "las causas que produjeron los sintomas patologicos persisten con su no disminuida fuerza, la recidiva es probable" y en este caso, el valor exitoso de la hipnosis sería puesto en cuestión.
Asimismo, las ideas de Freud sobre la sugestion se ven claramente expuestas en el prologo al trabajo de H.Bernheim, De la suggestion (1888) donde en su segundo prólogo Freud afirma que si bien la sugestión parece explicar la hipnosis, no hay en el extenso libro nada que explique, a su vez, la sugestion, con lo cual parece reemplazarse un misterio por otro. Tambien en su reseña de Der Hipnotismus (1889) de August Forel, indica que respecto a la sugestion "es cierto que la histeria no se cura con ello, que bajo constelaciones parecidas se producirán síntomas semejantes, pero ¿acaso la histeria se cura mediante hidroterapia, sobrealimentacion o valeriana?" poniendo en serie la sugestión con otras terapias de la época.
Sin ir demasiado lejos, debemos advertir que en 1890 Freud escribe un texto crucial denominado "Tratamiento psiquico (tratamiento del alma)" donde sostiene que "también los médicos de formación científica aprendieron solo recientemente a apreciar el valor del tratamiento anímico" y que ese tratamento se mantiene por el uso de las palabras, que "no son otra cosa que unos ensalmos desvaídos" a los que el arte del psicoterapeuta debe devolver, aunque solo sea parcialmente y de manera científica, su poder curativo y su capacidad para establecer puentes entre el cuerpo y el espíritu.
Sin duda - sigue afirmando Freud - esta capacidad no viene sino de la influencia de lo animico sobre lo corporal, influencia que se extiende al producir por medios psiquicos (afectos y representaciones) fenómenos de indole corporal como dolores que se causan por la influencia de estados anímicos y que como dice en el texto "cualquiera que sea su causa, aun la imaginación, los dolores no dejan de ser menos reales ni menos fuertes"
Lo que le interesa es despejar de cualquier denominación de magia o de milagros estos efectos causados por influencia de las palabras sobre la subjetividad, ya que "las palabras son, sin duda, los principales mediadores del influjo que un hombre pretende ejercer sobre los otros" y por ello afirma que tanto la hipnosis como la sugestión poseen serias limitaciones, en tanto resulta la primera un arte engorroso y que no puede aplicarse a todos los sujetos, y la segunda, produce resultados variables ya que muchas veces sólo consigue suspender el sintoma patológico solo por un breve lapso. Por otro lado la hipnosis produce una dependencia del paciente al médico y una suerte de adicción que es incompatible con los buenos resultados terapeúticos.
Freud concluye afirmando que ante esto es preciso buscar nuevos metodos para tratar las enfermedades del alma, y que probablemente lo que llama "moderno tratamiento anímico" que estará basado en "una intelección más honda de los procesos de la vida anímica misma" dotará al terapeuta de nuevas armas para combatir estas enfermedades.
Diez años mas tarde Freud anunciaría oficialmente al mundo ese nuevo método que ya aquí estaba oscuramente prometido: el psicoanálisis con el cual se escribiría, desde luego, otra historia.

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