Lunes Analíticos
¿Cómo puede situarse en la ultima enseñanza de Jacques Lacan, su insistencia en la locura generalizada? ¿Que significa este sintagma? ¿Es acaso la desaparición de toda posible distinción en el plano de la clínica? ¿O por el contrario, esta expresión asegura un nuevo modo de precisión en la discriminación de los sufrimientos humanos?
Las preguntas - como se ve - son variadas y fundamentales. Al mismo tiempo, hay que precisar que esta afirmación lacaniana, se inscribe en un punto donde, si hemos de afirmar la tesis de J.C. Milner de su libro La obra clara, los dos clasisismos lacanianos (uno situado en relación a la linguistica, el otro con su fuerte incidencia logica y matemática) han sido ya descartados, por sus contradicciones internas.
El primero por las inestabilidades del historicismo, de la matematización (que debia ser entendida como una literalización no cuantitativa, esto es la estructura logica de las matemáticas, cosa que solo permite el sistema de Bourbaki , por las contradicciones que surgen entre el ideal del estructuralismo que emerge de la nocion de ciencia griega y la idea del doctrinal de la ciencia que rechaza esa episteme, por la falta de precisión de la noción de letra en relación con la doctrina del significante, por la evolucion de la linguistica que agrega a la concepción de Saussure, la de Chomsky que muestra que es posible otra forma de galileanismo en materia de lenguas y por la aparición de los anagramas de Saussure en 1964 que indican una forma enteramente nueva de poética, elaborada por Jakobson a partir de esa publicación.
El segundo clacisismo lacaniano que emerge a partir de los años 70 supone un perdida de importancia de la filosofía y de la linguística, y por el contrario, una acentuación del matema que permite articular el doctrinal de ciencia, la letra, la matemática y la filosofia y que, por otro lado, asegura la transmisibilidad integral de un saber adecuandose al paradigma matemático, ya que el es un "atomo de saber". Por esto mismo su transmisión no precisa de un maestro, sino que confia en los procedimientos literales de la matemática y el transmisor de este saber no es mas que alguien que ocupa una posición inestable, un antimaestro, asi como en esta época Lacan destaca la antifilosofía. Asimismo la presencia del matema, las letras, la teoría del numero atravesada por la grieta del cero, la topología como teoría del no-espacio y la reafirmación del doctrinal de la ciencia, debido a Galileo, transforman la matemática usada en psicoanálisis en pura combinatoria de letras que permiten un calculo que sólo es local y que esta totalmente alejado de la idea de cantidad, condición indispensable de la matemática habitual. Es pura combinatoria lógica, por ello son preferibles las figuras topológicas y en el límite del modelo, los nudos.
Este segundo clacisismo iba a ser descartado ya que el boubakismo se convirtió en una figura clausurada en matemáticas y la escuela que Lacan había fundado con el objetivo de una transmisión integral del psicoanálisis se disolvió. Por otro lado el interés de Lacan en el nudo no fue ocasionado por un interés matematizante sino por un esfuerzo pragmático de construirlos y deshacerlos y así, ilustrar algunas proposiciónes clínicas. El nudo no se deja matematizar, es antinómico de la letra aunque puede ejemplificar su funcionamiento. Por otro lado al no buscar las letras del lado matemático, Lacan se dirigió hacia Joyce y hacia el poema. Las letras estan del lado de la literatura. Y proliferan. Finalmente dice Milner, se cumple una maxima witgesteniana: "hay que callarse sobre lo que no se deja decir; hay que mostrar aquello que sólo se puede callar". El discurso analítico ya no será matemático y en este sentido el discurso del análisis se distingue radicalmente del discurso científico. Sólo hay soluciones pragmáticas de articulaciones clínicas y una doctrina que permanece inacabada e inestable por la muerte de Lacan en 1981.
Es en esta tierra conceptual donde surge la sentencia "Todo el mundo es loco, es decir, es delirante" y surge como un frase dicha para todos, afirma Miller. En este sentido tiene relación con el hecho de que todo el mundo sueña, pero sueña todo el tiempo. La vigilia solo es la continuacion del sueño por otros medios. "Lo que se podria decir del analista - si es que existe uno como decia Lacan - es que sueña un poco menos, que no toma toda contingencia en el régimen de la repetición", afirma Miller. Y al soñar, al encadenar un signficante con otro, delira, por el efecto de significación que se produce.
Entonces esta locura generalizada, que no es la psicosis, se sostiene, entonces por, al menos, dos razones: el efecto de repetición pulsional al que todos asistimos y contribuímos por nuestro aparato psiquico; la prolongacion del estatuto del sueño, la fascinación que el significante ejerce en nosotros para convencernos de la verdad de nuestro fantasma. Así todo el mundo está en su mundo, en aquello que su sintoma fomenta y a pesar de esto hacemos esfuerzos para entendernos. Sin duda, sólo la intervención de un análisis, puede, por un instamte y sin mayor garantía ( o al menos con una garantía irónica, tal como se otorga en el pase) despertarnos fugazmente para que no creamos siempre en el imperio de la repeticíon y aceptemos la contigencia de nuestras vidas y nuestros goces.

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