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 Lunes Analíticos


El acceso a lo real, a lo real psicoanalitico propiamente dicho, necesitó de numerosos giros del discurso de Jacques Lacan, sobre todo 'para considerarlo algo susceptible de ser manejado (con precauciones utilizo esta palabra) conceptualmente. Esto sucede - segun lo trabaja J.A. Miller en su curso El Partenaire - Sintoma, donde explica, muy claramente, que el alojamiento de lo real en el discurso comienza a ser un problema (en el buen sentido de la palabra) a partir de el Seminario de la Etica y que el objeto a que fue desplazado de lo imaginario a lo real para representarlo, no es allí la ultima palabra. 

En efecto, queda el síntoma y su ubicuidad sorprendente, su errancia, como afirma Miller. Dado que es posible - continúa - asignarle la categoría de más uno en el concierto de los tres registros, simbólico, imaginario y real que Lacan utilizó para ordenar la experiencia analítica. En este sentido , sería un cuarto redondel para anudar los otros tres y o bien, si el anudamiento falla, otro más para suplir este fracaso.

Naturalmente, el sintoma, en su sentido más freudiano, esto es como una verdad extraída del inconsciente de los sujetos, como una formación del inconsciente no deja de estar presente en la enseñanza lacaniana. Es un su carácter no de formación, sino de institución de lo real en el aparato psiquico que el sintoma freudiano no permite el movimiento de su levantamiento por medio de la interpretación. Freud hablará entonces de carácter, de un real biológico que se sostiene como el apoyo de toda construccion simbólica, de resto de un análisis que no puede ser conmovido.

Es lo que hace que el sintoma aparezca también ubicado en el registro de lo real como modo de satisfacción inmóvil y decididamente basal. El aparato psiquico estaría así sostenido por satisfacciones sintomáticas que no pueden desplazarse. El goce sería así una base de lo psiquico y no su anomalía.

Finalmente, dice Miller, el sintoma puede ser ubicado también bajo la categoría de semblante, de unión de lo imaginario y lo simbólico y teniendo relación con lo real pero siendo en verdad, una defensa contra éste. Y también una vía de acceso o conjetura de ese real indiscernible. Desde este punto de vista operar con el síntoma sería nuestra unica puerta de entrada a lo real de un goce que no sería soportable si no fuera por esta categoría relacional, el sintoma, que permite entreverlo y quizás reducirlo, pero no trabajarlo directamente. En este sentido, habría que decidir si  el sintoma es una composición de los simbólico e imaginario o bien inscribirlo en relación a lo real o bien hacer de él un suplemento que permite una mediación entre el semblante y lo real.

Lo interesante de la categoría de sinthome, es que muestra al final de la enseñanza de Lacan varios puntos altamente creíbles. En primer lugar que el malestar de vivir no es eliminable por completo, hay arreglos que hacen posible convivir con eso y el arreglo por autonomasia es el sinthome, al final de una análisis. En segundo lugar que no hay reducción simbolica absoluta, que es imposible que todo lo real sea capturado por lo simbolico y en este sentido, la creación de esa entidad llamada el sinthome para anudar los tres registros es muestra palpable de esto. En tercer y seguramente no último, lugar, una posición mas pragmática de Lacan al precisar que arreglarselas con el sinthome supone una solución mas no perfecta. Deja siempre un resto sintomático con las cuales el sujeto debe convivir. En este sentido es compatible con el ultimo Freud, donde resolver una neurosis por medio de un análisis no consiste en curarse sino en ordenar los elementos de la subjetividad de otra manera, quizás con la creación de un suplemento. Tal como lo plantea en Analisis Terminable e Interminable, un final es tan provisorio como el bienestar obtenido, aun cuando sea mas digno y sólido que los conseguidos azarosamente.

No es extraño que el curso de Miller al que nos referimos hoy, concluya con una reflexion que pone de relieve que "el partenaire-sintoma del hombre tiene la forma del fetiche, mientras que el partenaire -  sintoma de la mujer tiene la forma erotómana". Por ello, dice, el hombre tiene que resolver la forma fetiche que en su fantasma impone al partenaire, es decir el trozamiento imaginario (confiemos en que sea sólo eso!) del cuerpo de la mujer para localizar una forma de goce. Mientra que la mujer debe resolver la cuestión de su amor, de su pedido insaciable de amor al partenaire, de su demanda amorosa que muchas veces arrolla cualquier amor por bien intencionado que éste sea. El trozamiento y la infinitud, estos son los dos caracteres del erotismo que deben ser regulados para que un vinculo de amor sea posible.



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