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 Lunes Analiticos


Una novela - decididamente extraordinaria - del gran Gustave Flaubert, llamada La Educación Sentimental publicada en 1869 plantea el enigma de la significación de una vida, que, naturalmente, no es evidente de por sí. Mas bien, diremos la respuesta a esta acuciante pregunta se construye a lo largo de todo el relato para desembocar en una confesion que el protagonista le hace a un amigo, de lo inolvidable que habia sido aquella noche de juventud en la que habían visitado un famoso burdel de París. Dado que la novela atraviesa casi cincuenta años de la vida politica, social y militar francesa, que una existencia se reduzca a una noche ligeramente ridicula es portentoso. Me parece que allí Flaubert quiere poner el acento en que no es la agitación de nuestra vida lo que causará su significación, sino mas bien el objeto minúsculo pero poderoso, el cual como causa producirá todos estos movimientos.

Ese objeto, constituyo, el invento original de Jacques Lacan, al menos tal como el mismo afirmó en varias ocasiones. Un objeto que ya había sido previsto por Freud, pero nada más que como el objeto hacia el cual tienden las pulsiones. Lacan lo convirtió en algo más, en el objeto causa del deseo y en el objeto donde se goza.

El objeto a es el objeto causa del deseo, al menos como aparece en la primera vivencia de satisfaccion, esquema producido por Freud en su Interpretación de los Sueños (1900). Alli el objeto que causa la satisfacción inicial, esta desplazado y perdido en el objeto que causa la satisfacción segunda, la cual es buscada precisamente porque se ha gozado de un momento primero. Todo está en la cuenta de estos pasajes, el primero se pierde, porque al contar el segundo, paso de un a otro, desde un punto de vista lógico, aun cuando el objeto del cual se goza parezca ser el mismo. Pero no lo es, ya que la satisfacción inicial está debajo, como sustraída, de la satisfacción segunda. A medida que aumenta el numero de satisfacciónes el objeto inicial desparece más y mas, diriamos, se vuelve ausente aun cuando sea la causa de todos los movimientos. Entonces por un efecto de sustraccion lógica nos encontramos con un objeto que nos es un pleno de ser, sino mas bien, una falta, cuyo llenado va a producir el movimiento del deseo. Todos los objetos posteriores funcionarán en la medida en que "recuerden" a éste, el inicial, quien no es mas que una ausencia en la cadena de las satisfacciones sustitutivas. Incluso puede irse más lejos y suponer que- como en la novela de Flaubert - el recuerdo de la satisfaccion inicial es una construcción, no tuvo nada de especial, fue una satisfacción más, a la que damos el titulo de primera y es quizas por esa nominación simbólica que adquiere sus rasgos de nobleza y su aristocracia de origen, pero en sí, no es nada y sin embargo, causa.

Lo interesante del planteo lacaniano es que, al revés de las metafísicas tradicionales, aquí encontramos la nada con capacidad de causar. Un objeto, vuelto potente precisamente por faltar, es el origen de la capacidad deseante del hombre, cuya precision y locura ha inspirado los amores mas turbulentos, las realizaciónes mas imponentes y las tecnicas de destruccion mas soberbias jamás presentidas por el natural reino animal. La criatura humana, movida por el deseo, ha producido las realidades mas siniestras así como las mas excelsas realizaciones, aunque estas ultimas no suele figurar en los noticiarios televisivos ni en los diarios impresos.

Eso, cuando es causa. Pero cuando es satisfacción inconsciente el objeto cambia. Se vuelve pesado, inercial, siempre el mismo, siempre presente, siempre mortifero. De cierta manera la nocion freudiana de fijación, esa detención en lo real de un sintoma, es lo que anticipó esta característica del objeto. Deteniendonos en una satisfaccion que es la contracara del sufrimiento que experimentamos, el objeto de goce nos conmueve y nos produce dolor, pero en ese dolor algo se satisface, algo se place (como dirían los antiguos) y esa complacencia va mas allá de nuestra conciencia y conduce nuestra vida.

También sobre ese objeto Lacan desarrolló numerosos planteos. Desde prefigurarlo en la Cosa, de su Seminario VII, hasta precisarlo en los numerosos objetos presentes en la inhibicion de su Seminario X y finalmente (por hacer un recorrido altamente condensado) convertirlo en una letra y tratar de insertarlo en una lógica de los movimientos del sujeto hablante tal como aparece en su teoría de los cuatro discursos del Seminario XVII. Y asi siguio produciendo conceptos y nudos y redondeles de cuerda con los cuales asir ese objeto esquivo que sin embargo por ser un objeto productor de goce, estaba presente en neurosis, psicosis y perversiones.

El psicoanálisis procura atemperar o reorientar ese goce que no puede ser eliminado de la estructura de los sujetos. Una consideración de ese objeto que fuimos en el origen bajo un recorrido por los significantes que lo aislan o nos separan de él, es una estrategia analítica, concebida no para librarse de esos objetos que causan nuestro deseo o sostienen nuestro goce sino para considerarlos de otra manera y alcanzar de ese modo, ese grado moderado pero fundamental de libertad que poseemos los humanos a la hora de decidir nuestra vida.




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