Ir al contenido principal

 Lunes Analíticos

En 1941, cuando la locura de la guerra y las ansias de dominación mundial de un régimen que avergonzaba a la Alemania de Goethe, Heine y Thomas Mann, parecían triunfar en todo el mundo se publicó un volumen final de obras póstumas de Sigmund Freud, que contenía unos  breves párrafos titulados "Conclusiones, ideas, problemas" que su autor escribió en 1938 ya próximo al final de su vida.

Los párrafos están desconectados entre sí, aunque los une el apasionado interés por la investigación en psicoanálisis que animaba a Freud y que lo mantuvo activo casi hasta el final de su vida.

La variedad de los temas en amplísima: desde la endeblez de la síntesis en los procesos primarios hasta la mística, este abanico de posibilidades muestra la curiosidad intelectual de Freud, pasión que lo animó durante toda la vida y que se inscribe en lo mas noble de su vocación científica, vocación que lo llevó a transcurrir su vida sin abandonar jamás esa voz de la razón que aunque pequeña, era lo mas importante que el hombre poseía, según lo afirma en numerosos escritos.

El 16 de junio, por ejemplo, escribe: "es interesante que de vivencias tempranas, por oposición a las posteriores se conserven todas las diferentes reacciones, incluidas desde luego las reacciones posteriores" casi en el umbral de la estructuración del significante y su carácter opositivo y afirmando allí el valor de la decisión.

El 12 de julio indaga en la identificación con el clítoris como sustituto de la envidia del pene, fuente - dice - "de toda clase de inhibiciones" en tanto la comparación neurótica entre ambos órganos, mantiene la supremacía fálica. En el mismo apartado destaca la importancia del "tener " y del "ser" en el niño y la expresión de "vinculo de objeto mediante la identificación" señalando que el tener es posterior a la perdida del objeto, mostrando como la ausencia se hace operativa en el sujeto.

En dos entradas, el 20 de julio y el 3 de agosto se articula la importancia de los conflictos "internos" frente a los externos. En la primera para indicar que el individuo perece por sus conflictos internos y en la segunda para mostrar el carácter profundamente insatisfactorio, pero en sí, no por influjos externos, de la masturbación infantil. Freud señala aquí que en la sexualidad siempre falta algo para "el pleno aligeramiento y la satisfacción" y lo que falta tiende a establecer equivalentes y sustitutos, llevando al sujeto a una búsqueda sin fin en la que "la sexualidad infantil ha vuelto a fijar aquí un arquetipo". Freud establece así el origen del deseo inconsciente como imposible de satisfacer y también que hay algo estructural en la satisfacción sexual que que la vuelve profundamente insatisfecha y hace dice en otro de estos comentarios que tengamos que producir con este material (amores insatisfechos, odios) todo lo posible, incluso una conciencia de culpa que pone al sujeto en primer plano de esa insatisfacción, lo hace protagonista estableciendo así la neurosis, frente a un fracaso que deberíamos, mas bien, adjudicar a la contingencia o los datos de la estructura.

El 22 de agosto señala que el aparato psíquico es "extenso" aunque nada sabe de eso y de ahí deriva la espacialidad que percibimos en el exterior intentando con este razonamiento sustituir las condiciones a priori kantianas por las del aparato psíquico. El argumento parece difícil de concebir en la actualidad, donde la espacialidad ha sido profundamente subvertida por la física einsteniana, sin embargo no indica este intento de Freud una nueva y sutil manera de discutir la filosofía sobre la cual se sabe que le agradaba poco y nada? Mas decidido, Lacan articuló hacia el final de su vida la antifilosofía, como una manera de situar la satisfacción que llamó goce en el corazón del ser, así como Freud pretendía subvertir  las hipótesis cognoscitivas por su introducción abrupta de las condiciones del psiquismo en ellas. 

Finalmente y con la misma fecha la mas enigmática y para mi gusto, interesante, de las anotaciones. Allí escribe: "Mística, la oscura percepción de si del reino que está fuera del yo, del ello". ¿Qué quiere decir Freud con esta frase? La leo como una aproximación a lo que Lacan luego despejaría como lo más decididamente Otro del sujeto, que es lo que Freud atinadamente, llamó ello. En un comentario luminoso J.A. Miller apunta a que el carácter extimo del Ello no es más que su proveniencia de un exterior topológico, donde lo que está allí parece ser ajeno y sin embargo nos pertenece de manera íntima. Que sobre esto Freud haya querido (no lo sabemos con precisión, solo lo conjeturamos) edificar la mística, esa acción de algunos sujetos que hacen presente al Otro en su discurso y en su cuerpo de manera generalmente religiosa, yendo mas allá de la premisa fálica pero sin abandonarse a la locura, muestra una vez más que la genialidad de Freud es de una actualidad sin concesiones. 

Así se cierra este pequeño texto. Inconexo, apenas unas ideas nacientes, tiene sin embargo la particularidad de ser, en muchos casos, impresionantemente lúcido. La muerte iba a llevarse la persona de Freud, pero sus ideas y sobre todo su estilo y su método, no eran tan fáciles de hacer desaparecer. A pocos años de acabada (transitoriamente) la insana conducta humana de asesinarnos los unos a los otros, un psicoanalista francés, Jacques Lacan, iba a plantear una consigna que subvertía el campo del psicoanálisis.

Volver a Freud, para discutir con él, incluso para contradecirlo iba a ser, en adelante,  una acción a la  que el psicoanalista ( y mucho mas si se dice lacaniano)  no debería nunca renunciar.







Comentarios

Entradas populares de este blog

  Lunes Analiticos ¿Por que Jacques Lacan introdujo de manera decisiva y utilizando numerosos recursos de ese discurso, la lógica en el psicoanálisis? La pregunta guarda sentido, toda vez que Freud, era mas bien esquivo respecto a esas maniobras, no porque el discurso de Freud fuera ilógico, sino porque su utilización era silenciosa, estaba en los fundamentos de su palabra, pero no tenía el caracter explícito que alcanza en Lacan una contundencia que no se puede ignorar. Freud, pensaba que la ciencia que sostenía (al menos hipotéticamente) al psicoanálisis era la biología, al punto que quiso dar una base biológica a su pulsion de muerte, aun cuando ese intento era calificado por él de pura elucubración y no de ciencia legítima. Pensó, aunque jamás renunció al desarrollo de los conceptos por él creados, que muchos descubrimientos del psicoanálisis deberían reducirse ante el avance de las ciencias biológicas. Esperanza que se reveló ilusoria, pero una lectura desprejuicida de la biol...
  Lunes Analíticos El final de ese largo y luminoso escrito de Jacques Lacan llamado "Función y Campo de la Palabra y el Lenguaje en Psicoanálisis" nos sorprende con una referencia interesantísima. La que desgrana, una a una las palabras de del primer Brahmana de la quinta lección del gran Upanishad del Bosque y en ella encontramos una afirmación que se repite tres veces: los poderes (de arriba, los humanos y los de abajo) se someten, se reconocen y resuenan tanto en la ley, en el don y en la invocación de la palabra.  Con esta afirmación (tomada de un texto discordante a los textos canónicos occidentales) Lacan pretendía situar la supremacía de la palabra en el campo del lenguaje sobre el yo y la conciencia del sujeto humano. Pretendía también una relectura del concepto freudiano de inconsciente, relectura que iba a transformarlo finalmente en un puro efecto de la lengua. Es sabido que la ciencias (y esto nos lo ha enseñado Lacan pero también un epistemólogo de la calidad de...
  Lunes Analíticos Hay una idea que me parece fundamental en el psicoanálisis y es la del consentimiento que, como afirma J.A. Miller parece oponerse a la de causa. En efecto, si algo está causado, como podría ser la aceptación o no del sujeto su origen? Y es que ahí se juega una cierta oposición que atraviesa el campo del psicoanálisis. El mismo Freud, a pesar que buscaba la causa de las neurosis, no dejó de utilizar el termino elección, para definir su estatuto. Aun más desconcertante es la posición de Lacan quien extendió, en cierta manera, el campo de la decisión del sujeto al espinoso universo de las psicosis, donde todo nos conduciría a entender que el sujeto no es el responsable directo de su alucinación, su delirio o su catatonía. Al mismo tiempo, desde Aristóteles se consideraban los fenómenos de las llamadas perversiones como algo bestial y no específicamente humano, pero el psicoanálisis no ha dejado de considerarlas dentro de lo posible y sobre todo ha situado el campo...