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 Lunes analíticos

El 22 de junio de 1933 apenas asumido el poder Hitler en Alemania, escribía Freud a Marie Bonaparte: "El mundo se está convirtiendo en una enorme prisión. Alemania es la celda peor. En cuanto a lo que ha de ocurrir en Austria, es sumamente difícil de preveer. Preveo una paradójica sorpresa en Alemania, Han comenzado por enfrentar al comunismo como su enemigo a muerte, pero terminarán en algo que es sumamente difícil de distinguir del comunismo, excepto, quizás, en el hecho de que el bolchevismo, después de todo, ha adoptado ciertos ideales revolucionarios en tanto los del hitlerismo son enteramente medievales y reaccionarios" en una anticipación del horror que sobrevendría en pocos años sobre Europa y en una perfecta enunciación de que lo que combatimos con tanto ahínco, constituye de alguna manera algo esencial en nuestro ser y que la ignorancia de esa constitución, es lo que lleva a los peores excesos. Un esfuerzo exagerado en la consecución de la virtud, ha producido los mas terribles tiranos y los mas horrorosos sistemas de gobierno. En aras de una supuesta pureza, los humanos hemos destruido muchas veces, lo que nos constituye como humanos, la lengua, cuya imperfección ( y ya diremos en que consiste) es lo que hace que la cultura se erija y se renueve constantemente, sin que haya en ella ningún absoluto. Ya que una cultura que se proclame como absoluta es sinónimo de muerte.
Por que decimos que la lengua es imperfecta? Porque su extensión es infinita (siempre se pueden crear nuevas lenguas, siempre habrá vocablos nuevos en cada una) y su intensíon no es concluyente (como lo afirman los malentendidos, las omisiones estructurales y los silencios). Esto muestra que la lengua es un conjunto, pero no un cosmos y que afectada por una falla constitutiva no puede nombrarlo todo, ni nombrar, tampoco, el todo de los sujetos. No hay palabra definitiva, aunque sí hay palabra última.
No estamos hechos solo por la lengua, sino por una dimensión de real, que es nuestro goce, que no habla, aun solo se satisface y que casi no cambia. A pesar de ello se ha inventado el psicoanálisis, que pretende que a traves de su recorrido aprendamos maneras de convivir con esa satisfacción inconsciente, que sean menos malignas y menos destructoras. Aquí es donde aparece de nuevo ese limite de lo absoluto: hay diversos goces, hay goces que definen pueblos, y goces que son únicos, por lo cual es imposible, en ese sentido, afirmar un todo del goce. Una coexistencia de los goces, es entonces el objetivo que una politica psicoanalítica debería estimular, de manera transversal, a través de los mecanismos que se inventen y se renueven. Como decía Jacques Lacan a un periodista en Roma, "El síntoma no es aun verdaderamente lo real. Es la manifestación de lo real en nuestro nivel de seres vivos. Como seres vivos estamos carcomidos, mordidos por el síntoma. Estamos enfermos, eso es todo. El ser hablante es un animal enfermo. "Al principio era el Verbo" dice lo mismo" dando de este modo una indicación acerca del carácter sintomal de toda política. Y si una política es en lo de ordenar lo social mas cercana al síntoma que a la voluntad, ningún absolutismo es posible que sea sostenido.
Para que los goces encuentren en el campo sociopolítico un espacio de coexistencia se hace necesaria cierta tolerancia, cierto liberalismo que el capitalismo actual ha olvidado pretendiendo imponer la tiranía del mercado como amo absoluto sobre la lengua, que es un amo también, pero mas benévolo en la medida en que no puede decirse todo.
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