Lunes Analíticos
Un película reciente, de Jessica Hausner una talentosa directora suiza, que se llama Amor Fou, Amor Loco (2015), plantea con toda naturalidad el halo siniestro del romanticismo alemán y quizás de toda forma de romanticismo. Se trata de una reflexión sobre un poeta romántico que propone a las mujeres a las cuales ama (?) morir con él en un intento de inmortalidad paradójica.
Lo del signo de interrogación quiere llamar la atención sobre el trasfondo mortífero de ese amor, cuya luminosa oscuridad conlleva la acción decidida de la pulsión de muerte.
Lacan, que entendía muy bien sobre cosas del amor, en su seminario XX escribió que "Abordar al ser, ¿no estriba en esto lo extremo del amor, el mas grande amor? Y el mas grande amor - es claro que no lo descubrió la experiencia analítica, su reflejo se percibe muy bien en la modulación eterna de los temas sobre el amor - el mas grande amor acaba en el odio", señalando de esa manera el desvarío al que esa pasión se enfrenta cuando no tiene una regulación que la ciña. Precisamente, una parte importante de los temas del romanticismo acuña esta relación entre el amor y la muerte que desvela a los literatos cuyas pasiones no construyen el objeto, sino que lo abandonan a su destrucción.
Porque, en verdad, debajo de esa llamada a la extinción está, me parece, un viejo amigo, el narcicismo, quien exalta el sentimiento hasta limites incompatibles con la vida, ya que su objeto no es mas que el propio yo, encubierto en una alteridad de segunda, donde las palabras que dirigimos al amado no son mas que ecolalias de nuestro yo, simples anotaciones a nuestra imagen, y aun más, extensiones fantasmáticas del propio cuerpo.
Por supuesto que hay versiones del amor mas dignas que las que comentamos anteriormente y es el mismo Lacan quien unas lineas antes - en el mismo seminario - nos indica que es el mantener esa condición del encuentro en la pareja, ese soporte en la contingencia sin desplazarla a la necesidad, lo que permite sostener "el destino y el drama del amor". Se trataría de renovar, en lo posible, el momento del encuentro, sobre lo rutinario de la necesidad. Tarea difícil, que no asegura el éxito, sino la aparición de ese "nuevo amor" que varios seminarios antes, Lacan había señalado como una finalidad del análisis.
Precisamente, lo que el romanticismo que se ve en la película de Hausner revela es que pretender la eternidad en el amor solo es posible en sus bodas con la muerte.
Que las vías de la vida se consiguen solamente en una alternancia de renovaciones constantes donde se nutre al amor, con la contingencia para declararlo nuevamente posible.
Por eso Lacan indica que de la pareja solo puede realizarse la "valentía ante fatal destino" que puede tornarse un reconocimiento ante el cesar de no escribirse de la relación "llamada sexual". Es en el punto de lo imposible de esta relación, imposibilidad que se expresa en lo singular de cada relación, lo que mantiene el amor un paso mas allá del narcicismo, en una zona donde la eternidad no le está conferida.

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