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 Lunes Analíticos

Las diferentes estrategias de lectura que se han empleado para leer la obra freudiana no son banales. Con esto quiero decir que forman parte de la misma lectura que se propone y hasta podría decirse que la engendran. Dado que el carácter de un texto no es otro que el de ser leído, hay que agregar a éste las lecturas de sus lectores o dicho de otro modo, la manera en que el texto fue acogido en la comunidad que creaba o a la cual se dirigía.
Germán García supo exponer estas estrategias de manera sencillamente magistral en cada uno de los cursos que dio en Tucumán y otras ciudades del norte argentino. Si abrimos uno al azar, por ejemplo , Diversiones Psicoanalíticas, Otium, 2014, encontramos frases como éstas "Hay gente que se molesta por cosas como la moda, a otros le divierte. Hay gente que se molesta porque las jóvenes imitan a una top, o porque tal pintor de moda tiene influencia sobre los demás pintores, o porque todo el mundo quiere escribir de la manera que escriben los autores que en ese momento se leen. Sin embargo ese es el deseo, porque el deseo es el deseo del Otro" con la cual se define de manera precisa uno de los mecanismos freudianos de la identificación junto al carácter ajeno del deseo de cada uno. Es una frase banal? Creo que no porque supone muchas lecturas aunque están disimuladas por la mostración de los argumentos. Y también porque supone algo fundamental: el otro al cual esas palabras le están dirigidas, la comunidad de los oyentes, elemento crucial para constituir una enseñanza
Leer es entonces crucial para entender y sobre todo para transmitir cualquier autor. Pero sobre todo lo es en el campo del psicoanálisis donde su condición de ciencia no está probada. Mas bien, decimos con cierto pudor, se trata de un discurso, una forma de organización que no solo tiene en cuenta lo verosímil de sus mostraciones, sino a quien está dirigido y en que modo se considera su origen, es decir, los decires del fundador de ese discurso, en este caso Freud. Para poder precisar esa posición con respecto a Freud, es preciso haber leído mucho, pero no debe notarse tanto. El arte de la transmisión debe tener en cuenta sobre todo a los que escuchan, que forman parte sin duda, del discurso que se trata de enseñar y transferir.
Entonces se entiende porqué Lacan leía a Freud para revolucionar el psicoanálisis y porqué Miller lo lee pero para entender a Lacan y de qué modo Masotta incluía los conceptos de Lacan, como el significante, como una guía de lectura para atravesar a Freud. Estrategias de lectura que marcan, desde luego, caminos posibles en el aprendizaje del psicoanálisis, estrategias donde el deseo de quien enseña se mueve, casi confundido con los movimientos que imprime al texto o al concepto que se comenta, para alienar a sus oyentes en el recorrido de una obra.
Alienación que resulta indispensable. No aprendemos nada sin ella, no pensamos nada interesante si no la constituimos como elemento inicial, no podemos hablar si no tomamos distancia de nuestra identificación inicial con un enseñante.
El momento de la separación llega, estoy seguro, cuando logramos constituir un estilo, esa forma de hacer con los significantes y con el vacío que los rodea, un texto donde seamos reconocidos y donde rindamos con esa distancia (grande o pequeña, poco importa) un recuerdo a quienes fueron nuestros maestros y lograron constituirnos como seres que viven entre las palabras.
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