Lunes Analítico
Según Aristóteles (y otros pensadores de la antigüedad) la amistad sólo puede darse entre seres semejantes ya que ella es una relación libre y equitativa. No puede haber amistad entre padres e hijos, entre jefes y subordinados, entre docentes y estudiantes o entre amado y amante donde está presente la desigualdad entre los participantes de estas relaciones.
Lo interesante de la amistad es que postula como fundamento la inexistencia de la relación sexual entre sus integrantes, al menos, mientras continúen siendo amigos. Esta paridad, es evidente, sólo puede sostenerse si de entrada descartamos la sexualidad como intentona de establecer un vínculo. En este sentido, Lacan, al postular lo imposible de escribir de la relación sexual, iba un pasito mas allá de Aristóteles, pero sin contradecirlo. No solo era una diferencia de categoría la relación de la amistad con otro tipo de relaciones humanas, sino que ella ponía de manifiesto que su capacidad de sustituto de la relación imposible, era máxima, aunque no estaba exenta de fracaso como todas.
Derrida, cuyo libro Políticas de la Amistad resulta por demás interesante, escribe que :"La amistad de estos dos amigos (que hacen tres) nos recuerda oportunamente que una amistad debe ser poética. Antes de ser filosófica, la amistad pertenece al don del poema. Pero al implicar la invención del acontecimiento y la invención del otro con la firma de una lengua, compromete la traducción en lo intraducible". Al convocar a la poesía y a lo "intraducible" nos parece que muestra el carácter profundo de una amistad, el puente precario que establece sobre el abismo de nuestras existencias. Toda amistad en este sentido, es un sustituto de la relación imposible, ella la traduce, tal vez por eso es difícil encontrar en nuestra época, amistades verdaderas.
Ya que esta es una época en que parece que no se cree en ninguna relación, al contrario de lo que postula el psicoanálisis. En éste la única relación imposible de escribir es la relaciòn sexual, las demás, incluida muy destacadamente, la amistad, son posibles. La época, por el contrario sostiene que ninguna relaciòn es escribible. Y así suceden los vínculos inestables, los encuentros pasajeros, las asociaciones basadas en lo imposible de relacionar. Hacia el final de este concierto de disoluciones, hemos de inscribir los asesinatos y la muerte, que, en el caso de las mujeres, se han visto incrementados significativamente. Es que los varones pretenden escribir con el cuchillo o el revolver, lo que no puede ser escrito, lo que pende siempre del hilo del amor, que es lo suficientemente fuerte para sostener a dos personas, pero destacadamente débil para asegurar una relación, si no es por un esfuerzo de renovación constante, que a veces, resulta dificultoso.
Las amistades, en definitiva, deben ser poéticas. Esto no quiere decir que tienen que ser empalagosas o ininteligibles. Sino que, como la poesía, deben esforzarse en cantar una relación que no existe, en tender lazos simbólicos, sobre el agujero real de nuestras existencias.
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