Lunes Analíticos
(publicado un martes)
La palabra síntoma, en psicoanálisis, a qué se refiere? Sin duda alguna a algo distinto a lo que de tal modo se nombra en medicina donde, por ejemplo, ya Galeno hablaba de los síntomas, como "sombras que acompañan a la enfermedad", esto es el reflejo opaco de una enfermedad, aludiendo a la etimología griega de la palabra, que deriva de un verbo que significa "caer o ocurrir al mismo tiempo". Tradicionalmente se dice que el síntoma es subjetivo (esto es es percibido solamente por el enfermo) y el signo, por el contrario, es lo que puede constatarse objetivamente.
En psicoanálisis, lo que constituye el síntoma es la creencia en él, la creencia en que ese fenómeno que puede ocurrir en el cuerpo, en la mente o aún en el aparente mundo exterior, quiere decir algo, nos habla, tal como lo expone J.A. Miller en una conferencia en España en 1997. Sin esta creencia de significación, el síntoma analítico no se constituye, aun cuando su grado de molestia pueda ser alto.
Justamente, Freud, consideró los síntomas según la declaración de los sujetos sometidos al análisis y no según tablas objetivas elaboradas por la medicina o por el analista. Esto hacía que cada psicoanálisis fuera una travesía clínica altamente particular, donde el sujeto iba a quejarse (y en el mejor de los casos a aliviarse) de sufrimientos que le atañían a él, y no al sujeto generalizado de las ciencias médicas o psicológicas.
El grado de particularidad que esa experiencia conlleva dificulta que el psicoanálisis pueda ser tomado como una ciencia ya que desde los filósofos griegos, suponemos que la ciencia supone un conocimiento universal y sus leyes decididamente generalizables.
No obstante lo cual, nadie niega que se pueda extraer un saber preciso de lo singular, cosa que novelistas y literatos ya habían experimentado por vía de la obtención de la belleza. El psicoanálisis tiene una vía similar, pero su esfuerzo es mas bien ético, ya que supone una transformación del sujeto sobre el cual se opera y no simplemente una satisfacción de carácter estético.
El síntoma analítico, por otra parte, añade a su alto grado de singularidad, otro carácter que es el de lo imposible de su desaparición. Quiero decir que curarse en psicoanálisis, no quiere decir, como en medicina, restablecer el estado anterior a la enfermedad, sino precisamente revelar que ese padecimiento es de alguna manera algo consustancial al ser del sujeto, que este no quiere reconocer, algo que es imposible eliminar, sino mas bien con el cual hay que establecer un nuevo acuerdo.
A este síntoma que, atravesado por el psicoanálisis, se produce en el sujeto, Lacan lo llamó sinthome, utilizando una grafía antigua de la palabra, para indicar su presencia insoslayable y su modo gozoso de ser del sujeto, que lo acompañará toda la vida.
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