Lunes analíticos
De un tiempo a esta parte asistimos a una verdadera paranfernalia de disoluciones diagnósticas. Detrás del nudo que Lacan supo introducir en La Tercera, muchos analistas se han convencido que la distinción de las posiciones en la estructura que ( a falta de haber desarrollado otras) todavía denominamos neurosis, psicosis y perversión son inútiles. Todo es cuestión de grados, la continuidad es lo excelso, nada se distingue, todo se mezcla. Hay quienes afirman que solo hay una psicosis y todas las demás son variaciones de esta primordial y otros se extravían sin cesar en los vericuetos nodales que el mismo Lacan, operaba con cuidado y a veces con dificultad, mas decidido a otorgar un nuevo modo de imaginarización que a perturbar las categorías diagnósticas.
En el Hombre de los Lobos hay una afirmación sorprendente. Alli Freud afirma que los psiquiatras que habia consultado antes (entre los que Jones cita a Kraepelin y a Ziehen) habian diagnosticado a este hombre como "insanía maníaco-depresivo", diagnostico que Freud rechaza decidido sin que se oculte la fina ironía que desliza cuando califica a estos diagnosticadores como "autoridades competentes".
Lo que sorprende es que en 1918 muchos psiquiatras seguían, como hoy, en la liviandad de calificar como maníaco depresivo a cualquier estructura. Hoy dicen - mas sueltos de cuerpo, pero no menos ignorantes - trastorno bipolar.
Es verdad que el Hombre de los Lobos es difícil de diagnosticar y pone los pelos de punta a cualquier analista que quiera hacerlo, pero si leemos con atención "Trece clases sobre el Hombre de los Lobos" de J.A. Miller, vamos a sostener que es una psicosis, donde lo complicado es el el rechazo de la castración y su efecto sobre el significante falico.
Una vez que se ha convenido un diagnostico (que como todo es un semblante, es decir no una mentira, sino una ficción simbólica e imaginaria que intenta -sin lograrlo totalmente- capturar algo del real del sujeto) podemos iniciar un análisis que solo al final confirmará o desmentirá nuestro diagnostico inicial.
Pero tener un diagnostico provisorio nos dará una cierta orientación sobre lo real del caso.
Es como cuando vamos de viaje a un lugar que no conocemos. Un mapa, un GPS, ayuda, aun cuando en el camino debamos modificarlo o darlo vuelta para leerlo correctamente.

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